viernes, 19 de junio de 2015

Por un intercambio justo: ejemplo de relación win-win entre una marca y sus clientes


Sin duda, los avances tecnológicos y de comunicación están permitiendo a las marcas obtener mucha información de los consumidores. Que puedan contar con ella es fundamental para la elaboración y el desarrollo de estrategias que se centren en la personalización de productos y servicios.

Aunque es cierto que también surgen críticas ante lo que se puede considerar invasión de la intimidad de las personas, la realidad es que gracias a esto, la comunicación masiva y poco cualificada irá desapareciendo a favor de una publicidad mucho más segmentada y menos molesta para el público.

Un reflejo de esta tendencia, y que nos sirve de ejemplo para explicar este planteamiento, es la acción Smart Bottle, llevada a cabo recientemente por parte del grupo Diageo para su marca de whisky Johnnie Walker Blue Label.

A través de la optimización de su packaging, han convertido las simples etiquetas de sus botellas en etiquetas electrónicas, que son capaces de:

  • Detectar los movimientos que sufren las botellas, ya sea en la etapa de distribución o el punto de venta, incluso cuando estas son abiertas por parte del consumidor.

  • Compartir contenidos, que se pueden adaptar dependiendo del lugar en el que se encuentren gracias a tecnología NFC, permitiendo el intercambio de datos con los smartphones.


Las posibilidades que se generan a partir de esta optimización, y que servirán para crear un vínculo mucho mayor con las personas que te compran, son numerosas: adaptar las promociones dependiendo del espacio de venta en el que se encuentre el producto, dotándolo así de un mayor valor en función de la zona en la que se esté vendiendo; cambiar esa información por recetas y consejos que puedes descargar en casa si escaneas la etiqueta de la botella con tu Smartphone, etc…

Si las marcas siguen actuando de esta forma y logran establecer una relación mucho más cercana con sus clientes, basada en una un intercambio justo en el que satisfagan necesidades a cambio de obtener más información con la que consigan elevar el grado de personalización de sus servicios, la tendencia crítica que habla de invasión de la privacidad irá inclinándose hacia una opinión mucho más favorable, porque todo el mundo saldrá ganando.

viernes, 12 de junio de 2015

Retomando buenas costumbres

Hay planes de toda la vida que, con el paso del tiempo, han ido perdiendo protagonismo. Muchos de nosotros disfrutábamos haciendo ciertas cosas que hoy ya no se hacen, que ya no existen como primera opción en nuestras mentes a la hora de elegir qué hacer en nuestro tiempo libre.

Uno de esos planes, considerado favorito por muchos sin distinción de edad, es el de pedir una pizza a domicilio + sesión de cine en casa.

La falta de adaptación de las pizzerías a los nuevos tiempos, sumado a la aparición de alternativas más económicas en los supermercados, ha hecho que el “¿nos pedimos unas pizzas y vemos una peli en casa?” haya dejado de ser una de las principales opciones a tener en cuenta por parte del consumidor.

Y es entonces cuando aparecen Pizza Hut y la agencia Ogilvy&Mather para crear las Blockbuster Boxes: cajas de pizza con diseños atractivos que, además de cumplir su principal función, que es la de conservar y proteger las pizzas… ¡Se convierten en un proyector!

El funcionamiento es más que sencillo: una vez recibes la pizza en casa, tan sólo hay que escanear con el móvil el código QR que viene impreso… ¡Y listo! ¡Ya tenemos de vuelta un plan de los de antes!

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Pero lo más importante de todo esto es lo consigue Pizza Hut con esta acción:

Aparecer en un momento concreto de consumo.

De esta forma, se acerca al consumidor y le recuerda que cada vez que opte por ver una peli en casa, puede contar con sus pizzas para completar el plan.

Ofrecer algo de valor que perdure en el tiempo.

En este caso hablamos de la lente del proyector. Es un objeto que el consumidor se guardará para usarlo más veces, o lo que es lo mismo, una decisión inteligente por parte de Pizza Hut para lograr acercarse a la gente en sus momentos de ocio, haciendo que se acuerden de la marca cada vez que lo usen.

Generar una base de datos.

Junto con técnicas de marketing relacional, se podría trabajar a largo plazo a través de un plan de contactos y así conseguirían fidelizar a sus mejores clientes.